Muérdeme, quitame las penas desde la piel; invítame a reír, a soñar, a olvidar las malas cosas.
Ven, siénteme, siente mis miedos, despójalos, hazme sentir paz; entra en mi, llena de miradas a mis ojos, mi boca, mi cuerpo entero.
Inféctame con ganas de soñar, de no tener más pesadillas, dame tu luz, tus miradas eternas como utopías, dame tu paz.
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